El parlamentarismo liberal y sus impugnadores

Miguel Martorell Linares y Fernando del Rey Reguillo
Universidad Nacional de Educación a Distancia y Universidad Complutense de Madrid * Este trabajo se inscribe en el proyecto de investigación «Retóricas de intransigencia y violencia política en la España de entreguerras,1923-1945», financiado por el Minis
Resumen

El sistema político de la Restauración solucionó uno de los principales problemas del siglo XIX español: la incapacidad de los partidos de la monarquía constitucional para convivir de forma pacífica y estable. Fue un sistema liberal, pero no democrático, que reservó la gestión de los asuntos públicos a una elite articulada en dos partidos —el Liberal y el Conservador— que se turnaron durante décadas pacíficamente en el poder. Comenzó a dar síntomas de agotamiento a medida que otros partidos ajenos al turno —junto con varias escisiones de los dos grandes partidos— reclamaron su derecho a gobernar. Y ello al tiempo que el sistema afrontaba nuevos retos, como el aumento de la conflictividad social, una guerra colonial de desgaste en África o el conflicto entre poder civil o militar, crónico desde 1917. Los partidos dinásticos no impulsaron la democratización, pero tampoco hallaron excesivos estímulos para democratizar la monarquía entre una izquierda que, salvo alguna excepción, estableció una correspondencia unívoca entre democracia y República, y una derecha antiliberal y autoritaria. La existencia de fuertes tradiciones antiparlamentarias bien arraigadas tanto en la izquierda como en la derecha contribuye a explicar la escasa oposición al golpe de Estado militar que liquidó en 1923 el parlamentarismo liberal.

Palabras clave
España,
Restauración,
liberalismo,
monarquía constitucional,
antiparlamentarismo,
parlamentarismo,
representación política
Abstract

The political system of the Restoration solved one of Spain’s main problems in the 19th century: the inability of the parties of the constitutional monarchy to coexist in peaceful and stable harmony. It was a liberal —but not democratic— system that left the management of public affairs to an elite organized in two parties, the Liberal and the Conservative, which for decades peacefully took turns in power. It began to show signs of exhaustion in several splits that occurred within the two main parties and as other parties claimed their right to govern. This happened while the system faced new challenges, such as an increase in social conflicts, a debilitating colonial war in Africa and the conflict between civilian and military power, chronic as of 1917. The dynastic parties did not promote democratization, but by the same token, there was not much encouragement to democratize the monarchy, either from the left, which virtually established an intrinsic link between democracy and Republic, or from the right, which was anti-liberal and authoritarian. The existence of deeply-rooted anti-parliamentarian traditions on both the left and the right help to explain why there was little opposition to the military coup d’état that wiped out liberal parliamentarianism in 1923.

Keywords
Spain,
Restoration,
liberalism,
constitutional monarchy,
antiparliamentarianism,
parliamentarianism,
political representation